jueves, 28 de enero de 2010

El Paraguas chino

Berlín
(Posterior a nuestra aventura de ¨Moscú y el taxi¨)
Publicado Por Juan Manuel Wills
Entrada No. 24 Año 3

Otoño, primer día de viaje en esta fantástica ciudad. El hotel muy bien ubicado, en Potsdamer Platz, corazón del Berlín moderno, -cerca al muy moderno Sony Center, estructura gigantesca de acero y vidrio con restaurantes interiores, el museo del cine y una gran plaza-, y centro de todos los eventos de 1989 que cambiaron el mundo con la caída del muro y la cortina de hierro...el fin de la Europa oriental.



El plan es caminar unas pocas cuadras por la Ebert Strasse, que bordea el maravilloso parque-pulmón de la ciudad (Tiergarten), visitar la puerta de Brandenburgo (de ingratos recuerdos durante la invasión rusa, dados los numerosos asesinatos a alemanes valientes que trataron de cruzar el muro), el Reichstag con su gran domo y los monumentos cercanos. El día se presenta paramoso, frío y con avisos claros de mal tiempo. Los Serna, preparados para toda ocasión, como viajeros experimentados que son, seguramente se protegerán adecuadamente de las inclemencias, mientras que los Wills deberán aguantar las consecuencias al no acarrear, por descuido, los atavíos necesarios.

Como ha sido lo usual en la primera etapa del día luego del adecuado descanso de la noche anterior, iniciamos el trayecto en modalidad de velocidad “liebre” (ésta se irá degradando con el paso de las horas por el ajetreo del paseo, hasta convertirse en ritmo “tortuga” con la entrada de la noche). A unas pocas cuadras en cercanías del monumento del holocausto, -plaza sobrecogedora diseñada con miles de bloques de cemento entremezclados de manera laberíntica, que hace recordar y reflexionar incluso hasta al mas indiferente sobre la tragedia del pueblo judío en la segunda guerra-, el primer amago de aguacero (o tormenta) aparece. Aloma, en decisión de último momento no trae su indumentaria de invierno; Raúl, por lo contrario, nos hace fieros mostrándonos la suya, que siempre carga, llueva o no, y consecuentemente empieza a utilizar el impermeable y el paraguas mágico que sale de la nada, con la advertencia que ninguno de estos implementos los compartirá con el grupo por nuestra imprevisión. Con el orgullo retado y picado, en la primera tienda que encontramos en la cercanía y obligados por las circunstancias decidimos comprar una sombrilla. La vendedora como profesional seria y buena alemana, la abre, la prueba, nos muestra que está perfecta, sin defectos y nos cobra los diez euros exigidos. Contentos y aparentando una actitud natural y despreocupada, sin dejarnos vencer por el reto de nuestro compañero, salimos a enfrentar la borrasca. Avanzamos media cuadra y un aprendiz de ciclón que surge de la nada trata de llevarse por los aires nuestra compra. No lo logra, pero consigue quebrar sus soportes de aluminio (¿lata?). Lo que fue por un par de minutos un objeto adecuado para protegernos del agua, se convierte en una masa negra e informe de gabardina y soportes que no se puede arreglar ni ordenar. Como la justicia siempre se presenta en el momento mas oportuno, consecuencias similares y de manera simultánea -mejor no lo habría podido planear un buen guionista del “neo-realismo” italiano-, sufre la de Raúl, que seguramente lo había acompañado en diversos viajes previos.

No tengo dudas; de haber filmado esta escena, el éxito estaría asegurado en algún concurso de locos vídeos, en el Oso de Berlin e inclusive en el festival de Cannes pues así lo confirmaron la gran carcajada de Aloma, Patricia y unos desprevenidos turistas que caminaban por la acera de enfrente. Nunca se vio tan herida la dignidad de los dos serios propietarios de estos implementos ni tan húmeda su vestimenta.

¡El paraguas chino no funcionó....de nuevo nos estafaron! ¡Pero Berlín bien vale un aguacero!


Sección para los libros electrónicos

Tomado de la sección de cartas a la redacción del Economist, 23 de enero de 2010

“ Uno de sus lectores nos sugiere recordar las lecciones aprendidas del betamax antes de tomar la decisión de compra del libro electrónico (el producto de moda). Una de las razones que hizo fracasar el formato Beta fue la amplia oferta de películas pornográficas disponibles para el formato VHS.
Compré un Kindle. Quizás he debido esperar hasta saber cual lector electrónico escogen Hugh Hefner (Playboy) y Larry Flint (Penthouse) para distribuir sus revistas.
Gabriel Nell
Seattle”
Traducción Libre de JMW


Un comentario para tanto expositor farsante

¿Usted trae una presentación de Powerpoint o tiene algo que decir?

1 comentario :

  1. Veo que la diversion fue máxima.....pero aunque la epoca de invierno tiene sus encantos, a mi me personalmente me hace sufrir mucho, mis epocas preferidas para viajar son primavera y otoño donde el clima en general es benigno y no hay que irse tan preparado en aditamentos(paraguas) ni en indumentaria y asi la maleta va mas ligera....a proposito de los costos y nuevas reglas de las aerolineas. De todas maneras los felicito por esa maravilla de paseo!!
    Edgar

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