Publicado por Juan Manuel Wills
Entrada No. 27 Año 3
¡Volvimos a caer!
Cinco horas y media fue la duración de nuestro trayecto en el tren rápido, el expreso Aurora, desde Moscú hasta la ciudad creada por el gran zar Pedro el Grande en 1703 en la rivera del Neva y sobre el Golfo de Finlandia. Urbe fantástica, fundada con la intención de asimilar de manera más rápida la cultura occidental: sus artes, arquitectura barroca y neoclásica -la Venecia del norte-, palacios - el de invierno y Peterhof-, museos - el Hermitage y otros doscientos más-, costumbres y hasta el francés como idioma de la alta sociedad. Capital por mas de doscientos años del imperio, cuna de grandes escritores -Dostoievsky y Pushkin-, novelas maravillosas - Ana Karenina y Crimen y Castigo-, compositores revolucionarios - Shostakovich-, políticos, locos, gobernantes ineptos, consejeros malditos, grandes lujos en su época de gloria, semilla y origen de la revolución rusa con su gran impulsor Lenin.