Una serie de narcotráfico que reconoce realidades distintas al estereotipo usual
No soy un gran aficionado a las series de televisión porque por lo general tienen tramas relativamente predecibles, se alargan indebidamente en su número de capítulos y generan la sensación de hacerle perder tiempo al espectador dado que podría estar realizando en esos minutos algo más productivo.
Como lo dijo mejor Estanislao Zuleta, ese gran pensador colombiano autodidacta y sabio de múltiples disciplinas:
Como lo dijo mejor Estanislao Zuleta, ese gran pensador colombiano autodidacta y sabio de múltiples disciplinas:
“Muy pocas veces he mirado la televisión y ello se debe a la repugnancia que me produce. Veo allí el chantaje afectivo que consiste en hacerle creer a los niños que los padres que los aman son padres compradores, y si no compran los artículos anunciados, es más bien por falta de afecto que de dinero. Algunas veces he visto parte de las telenovelas que son exactamente lo contrario al arte. Allí están claramente definidos los malos y los buenos; allí se trata de tomar partido, allí no se trata nunca de pensar en la complejidad de la vida humana… un programa que pueda ser pensado, sopesado en relación a los intereses y los ideales, ha tendido solamente a promover imágenes. ¿Vender es la esencia de la vida?
