Publicado por Juan Manuel Wills Entrada No. 36 Año No. 4
Llego al banco y me detiene un malencarado empleado de la compañía de transporte de valores: “No puede usar el cajero por ahora...no está en servicio, vuelva en quince minutos”, sin saludar ni ser amable, sólo rudeza como acostumbran hacerlo.¿Espero?, no, mejor subo a las oficinas de atención al público para no perder tanto tiempo. Quince minutos son una eternidad…..¿será que sí?
“¿Señora, habrá alguien atendiendo en la ventanilla?”, le pregunto a mi vecina de adelante, al darme cuenta de la ausencia del funcionario. No escucho respuesta….probablemente no me oyó. Repito la frase con un tono un poco más alto, pero respetuoso.