Un reconocimiento y una costumbre
Cuando las cosas funcionan bien en los continuos trámites que hacemos, es justo también, reconocerlas. En mi caso el del pase, a pesar de ser una diligencia aburrida, obligatoria, que hace cambiar la agenda de compromisos, particularmente cuando personas como yo han dejado esta obligación para último momento a pesar de estar disponible dicha opción durante mucho tiempo, fue una experiencia dentro de todo este contexto, agradable, eficiente y útil.